Tal como ya se comentó en otras entradas, el Tratado de Fontainebleau estipulaba la invasión franco-española de Portugal, los persmisos y apoyos necesarios para que las tropas francesas atravesaran España y la división del Reino de Portugal y sus dominios entre los signatarios. Antes de que dicho tratado fuese firmado ya se encontraba reunido en Bayona, ciudad francesa junto a la frontera con España, el 1er Cuerpo de observación de la Gironda bajo el comando del General Jean-Andoche Junot. Cuando finalmente se firmó ya el ejercito frances marchaba en dirección a Portugal.
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| General Jean-Andoche Junot, Comandante de las fuerzas invasoras. Autor desconocido. |
Bajo el comando de Junot, las tropas francesas entraron en España el 18 de octubre de 1807, cruzando la península y llegando a la frontera portuguesa el 20 de noviembre. Sin encontrar ninguna resistencia, llegaron a Abrantes el 24, a Santarém el 28 y finalmente a Lisboa el día 30. El día antes, la familia real y la corte había huido a Brasil con el grueso de la flota portuguesa y escoltados por la armada británica. El Príncipe Regente de Portugal, D. Joao, había dejado una Junta e Regencia con órdenes de no oponer resistencia.
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| D. Joao de Bragança, Príncipe Regente del Portugal. Nicolas Delerive. 1803. Palacio de Queluz. |
La Ocupación
El 1 º Cuerpo de Observación de la Gironda, bajo el mando del general Jean-Andoche Junot, con una plantilla de aproximadamente 25.000 hombres, comenzó a cruzar el río Bidasoa el 18 de octubre 1807. Después de entrar en España, el ejército de Junot fue a Salamanca, donde llegó el 12 de noviembre después de recorrer casi 500 kilometros en veinticinco días en una marcha pacífica de cerca de 20 millas por día.
Entonces Junot recibió instrucciones para acelerar la marcha porque, por las noticias recibidas, cada día que pasa crece la influencia británica con el peligro de que estos envíen tropas a Portugal o al menos contribuyan a organizar la resistencia al invasor. De Salamanca Junot se dirigió a Alcántara, en la frontera con Portugal y a medio camino de Lisboa, a donde llegó el 20 de noviembre.
De acuerdo a las órdenes de Napoleón, que le habían sido dadas en Salamanca, Junot debía entrar en Portugal por el valle del Tajo. Este fue el eje más corto de la progresión y atravesó las regiones donde era previsible que había menos resistencia por no existir fortificaciones portuguesas. Por lo tanto , Junot debía llegar rápidamente a Lisboa y encarcelar a la familia real portuguesa . Todos estas premisas eras correctas, excepto que la carretera que permitiría el movimiento rápido de los franceses sólo existía en el mapa. De hecho, siguiendo las instrucciones del Príncipe Regente, no hubo resistencia al invasor, pero los terrenos, carreteras en mal estado y las condiciones meteorológicas, casi destruyeron el ejército invasor. Además de estas dificultades, la casi imposibilidad de adquisición de suministros para las tropas tornaro la marcha aún más dolorosa.
En Alcantara , Junot recibió refuerzo de una fuerza española con una plantilla de 9.500 hombres y bajo el mando del general Caraffa. Además de esta fuerza que participó en el cuerpo principal de la invasión, otras dos le fueron tambien otorgadas, la primera fuerza venida de Vigo (Galicia ) , con 6.500 hombres bajo el mando del general Taranco y con destino a Oporto y la region de Baixo Douro, y la segunda, venida de Badajoz, con 9.500 hombres bajo el mando del General Solano (Capitán general de andalucía) y destinada a tomar posesión de Elvas y marchar de Lisboa por la orilla sur del Tajo. Mientras tanto el grueso de la las fuerzas a disposición de Junot se dirigía a Lisboa.
Las fuerzas que partieron de Alcántara se dirigieron a Castelo-Branco y de allí para Abrantes donde fueron llegando entre el 23 y 26 de noviembre. La marcha entre Alcántara y Abrantes fue más difícil por todas las dificultades ya señaladas.
Relatan los cronistas de la época que todas las piezas de artillería que llevaban, a excepción de cuatro piezas españolas de artillería a caballo, se perdieron por el camino; la caballería estaba practicamente desmontada. La mitad de la infantería se encontraba fuera del camino saqueando o descansando del extenuante trayecto en las pocas y pobres aldeas por donde pasaban.
No había una fuerza portuguesa para oponerse a los franceses pero, por el contrario, una representación diplomática se dirigió al encuentro del mando francés para intentar demorar el avance hacia Lisboa.
La misión diplomática no tuvo éxito pues Junot siguió de inmediato para Lisboa con algunas tropas reunidas apresuradamente, no más de 1.500 hombres. Entró en la capital portuguesa en la mañana del día 30 de noviembre y aún alcanzó a avistar los navíos que transportaban a la familia real para Brasil. En los días siguientes llegaron las restantes fuerzas, o lo que restaba de ellas. Tres semanas mas tarde Junot apeneas contaba con 10.000 de los 25.000 hombres que habían salido de Bayona. La travesía por las regiones montañosas de la región de Beira, la lluvia torrencial, la escaces de alimentos y las dificiles caminos causaron que muchos hombre y material se perdieran en el camino, bien por el hambre, enfermedad o deserción.
Luego de su llegada Junot publicó una proclama en la que se declaraba protector del reino contro os ingleses. En seguida dió la orden de que fuesen hechos prisioneros todos los subditos británicos que aun residian en Portugal y sus bienes confiscados. Fueron también confiscados los bienes de las personas que habían acompañado al Príncipe Regente para Brasil.
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| Llegada de la Familia Real a Brasil. Cuadro de Geoffrey Hunt. Colección particular. |
Entretanto los oficiales franceses se alojaron en las casas particulares más ricas. Junot, por su parte, se alojó en el palacio del Barón de Quintela; Delaborde en la casa de D. Antonio de Araújo mientras que los soldados quedaron acuartelados en el Castillo de Sao Jorge y en varios conventos de la ciudad.
El Ex-Consul Francisco António Herman fue nombredo Comisario General adjunto a la Regencia y asumió el control de las finanzas portuguesas. Rapidamente comenzaron las requisiciones de mantenimientos, ropas y toda especie de bienes necesarios para la reorganización y manutención del ejercito ocupante. Rapidamente se pasó también de las requisiciones a la rapiña para satisfaces no las necesidades oficiales, sino la codicia de los ocupantes.
Cuando Napoléon ordeno un tributo de 100 millones de francos se verificó la imposibilidad de cumplir con lo exigido en moneda pues la casi paralización de la economía llevo al agotamiento de los recursos económicos del país y la miseria de incrementaba con las exigencias para sustento de ejercito ocupante y con la subida vertiginosa de los precios. Junot mandó entonces a entregar a la casa de la moneda.todo el oro y la plata de las iglesias y monasterios de Lisboa y sus alrededores.
Las medidas tomadas por Junot hacían crecer el sentimiento nacional contra los franceses. En el día 13 de diciembre de 1807 Junot, acompañado de su estado mayor, pasó revista a las tropas formadas en el Rossio. En seguida, en el Castillo de Sao Jorge, la bandera portuguesa fue sustituida por la bandera francesa. La población reaccionó violentamente e fue necesaria la intervención armada para poner fin al tumulto. Este fue un incidente entre mucho que motivaron la consciencia portuguesa.
El 1 de febrero de 1808 Junot abolió el Consejo de Regencia y lo sustituyo por un Consejo Militar el cual el mismo presidía. Una proclama anunció la destitución de la Casa Real de Bragança. En los actos públicos el nombre del Príncipe Regente fue sustituido por el nombre del emprador y las armas portuguesas por las armas de Francia.
Por orden de Napoleón el ejercito portugués fue desmantelado. De las unidades de linea se licenciaron la mayor parte de las tropas, muchos oficiales ancianos fueron jubilados y se conformó una fuerza que pasó a conocerse como "Legión Portuguesa" con cerca de 9.000 hombres que fue enviada fuera del país para integrarse al ejercito de Napoleón en su guerra europea.
Comandaba esta fuerza el Marqués de Alorna, D. Pedro José de Almeida Portugal, y entre sus oficiales se encontraban Gomes Freire de Andrade y Cândido José Xavier.
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| Marqués de Alorna, Comandante de la Legión Portuguesa al servicio de Napoleón |
Por decreto del 11 de enero de 1808 son disueltas las milicias portuguesas. Las armas son confiscadas y la mayor parte destruidas. Las fuerzas militares existentes en Portugal pasaron a ser prácticamente en su totalidad francesas y españolas.





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